Vestigio
No sé si fue correcto o no
tampoco me importó
aquí encendida mi noche quedó
crepitando en mi solitario edredón
como un retumbo de pasiones añejas
en donde las horas fueron mecenas
y el cuerpo un dios creador.
Condenada y señalada la palabra me vistió
y los ayeres en mi mente como ángeles de muerte volvieron,
dije adiós pero no me escucharon ,
me cubrieron con su mortaja y me elevaron a su cárcel .
Los veo con sus pupilas llenas de sangre
como un enjambre de hambre descontrolada,
y grito mi nombre pero sordo resulta el abismo
y es mi auxilio el que se niega a reconocerme.
Puse fuego a la melodía de mi cabeza
para que de una vez el silencio reinara
pero el fuego no importó,
y el silencio se ahogó en el mar de mis pesadillas.
Mis rodillas son débiles para sostenerme
mis manos ya no hablan de poesía
solo soy un vestigio humeante del delirio y la rutina.
lichazul © elisa
No sé si fue correcto o no
tampoco me importó
aquí encendida mi noche quedó
crepitando en mi solitario edredón
como un retumbo de pasiones añejas
en donde las horas fueron mecenas
y el cuerpo un dios creador.
Condenada y señalada la palabra me vistió
y los ayeres en mi mente como ángeles de muerte volvieron,
dije adiós pero no me escucharon ,
me cubrieron con su mortaja y me elevaron a su cárcel .
Los veo con sus pupilas llenas de sangre
como un enjambre de hambre descontrolada,
y grito mi nombre pero sordo resulta el abismo
y es mi auxilio el que se niega a reconocerme.
Puse fuego a la melodía de mi cabeza
para que de una vez el silencio reinara
pero el fuego no importó,
y el silencio se ahogó en el mar de mis pesadillas.
Mis rodillas son débiles para sostenerme
mis manos ya no hablan de poesía
solo soy un vestigio humeante del delirio y la rutina.
lichazul © elisa